Mostrando entradas con la etiqueta Aplicaciones de Teatro encuentro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aplicaciones de Teatro encuentro. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de mayo de 2012

"El puzle"

Este texto es una aplicación de Teatro encuentro, está pensado para hacer a personas que viven en la calle.
Lo escribió Moisés Mato para el Movimiento Cuarto Mundo
                          
                                                     EL PUZZLE

Hay gente que tiene pesadillas, que sueña que cae desde el último piso de un edificio enorme y  se despierta justo antes de estrellarse contra el suelo. Yo también tengo pesadillas. Dolorosas, terribles, pero nada espectaculares. Estoy entre la gente, les sonrío, me sonríen, a veces incluso nos tocamos y hasta nos besamos,... Desde fuera todo parece ir bien y sin embargo no es así, en absoluto. En el sueño me veo como un fantasma, como un espasmo, un ser vacío, incapaz de amar. Y eso me produce una enorme angustia. Me despierto, sudando, y arrastro toda la jornada la impresión de la tortura nocturna. El día rara vez me sosiega. A medida que transcurren las horas, se cruzan las miradas y se estrechan las manos  crece dentro de mi la percepción nítida y precisa de mi incapacidad para amar. Amar a otros, sin más, por que sí. Quererlos de verdad, que me preocupen, que desee su bien aunque sea contra mí. ¿Cómo debe de sentirse uno que ama sin más razón que el amor, gratis y espontáneo, como si fuera natural?

Los días que no tengo pesadillas intento no pensar en ello.
Hoy no he tenido esa pesadilla y sin embargo he vuelto a sentir algo parecido.
Mira.
(Muestra una pieza de un puzzle)

Acostumbro a guardar cosas inútiles que encuentro por la calle. Hoy encontré esto y lo guardé sabiendo que es algo inútil. ¿De que sirve una pieza sin el resto del puzzle?. Es más, ¿De que sirve el resto del puzzle si le

domingo, 6 de mayo de 2012

Agustina, una abuela que hace Teatro encuentro

En un mundo en el que parece que permanentemente nos quieren dividir e incluso enfrentar: españoles vs. inmigrantes, mujeres vs. hombres, creyentes vs. ateos, ricos vs. pobres... 
¿Es posible que se den encuentros entre las distintas generaciones?

Desde la Plataforma Raíces nos envían una interesante aplicación de Teatro encuentro.A un joven sentado en un parque, se le acerca un viejos y le dice "hola, me gustaría mucho regalarte una pequeña actuación que me he estado preparando. Es muy cortita, y no te voy a pedir nada a cambio..."


Evidentemente los encuentros entre los viejos y los jóvenes son posibles, incluso en las grandes ciudades.
Es más, desde Teatro encuentro pensamos que son necesarios.
Si deseamos que este mundo sea cada vez más humano es imprescindible que todos "empujemos".
Y para ello, es necesario que aprendamos a dialogar corazón a corazón. Sin invisibles y estúpidas barreras.

Aquí se nos muestra un bello ejemplo de una abuela (una de tantas) que desea no resignarse a estar en metida en casa o ceñirse exclusivamente a la oferta de actividades de los centros de mayores e Imserso.

Estos abuelos, como viene siendo normal a lo largo de la Historia, saben que las vivencias hechas experiencia son pequeñas perlas. Y saben que no tienen derecho a quedárselas para ellos mismos, sino que han de entregarlas a las nuevas generaciones.

lunes, 30 de abril de 2012

UN LUGAR

UN  LUGAR
Texto de teatro encuentro para el barrio de Usera. Madrid
Moisés Mato

Estoy seguro de que existe un lugar en el que al fin podré ser yo mismo. Estoy seguro. No quiero desesperarme, ¿Sabes? Sé que ese lugar existe. Es posible que esté cerca, incluso podría ser aquí. No lo sé.  Sólo sé que aun no he llegado.

Sería terrible pensar que no existe un lugar en el que el alma pueda descansar sin necesidad de morir, un lugar al que pueda llamar “hogar”, que pueda abrir las puertas y las ventanas, que pueda recostarme en el tejado y tirar la llave de la puerta para siempre, bien lejos, como diciéndole a la gente: “Aquí estoy. La puerta está abierta, podéis pasar. Los que queráis dormir bajo las estrellas, subid por la chimenea, os reservo unas cuantas tejas a mi lado. Tengo un par de historias que nunca antes han sido contadas, ha llegado el momento  de que mi garganta escupa lo que me quema en las entrañas”

¿Te imaginas?

Mira. (Muestra un mapa del mundo que llevaba en el bolsillo. Está desgastado)


viernes, 10 de septiembre de 2010

Teatro encuentro y los viejos

Como muchos ya sabéis Teatro Encuentro tiene infinitas posibilidades de aplicación, bueno, o al menos tantas como personas se quieran embarcar en una investigación con esta herramienta.
Voy a pasar a explicar brevemente mi experiencia con Teatro encuentro dentro del campo de los viejos.
Yo llevo ya unos años con Teatro encuentro, haciéndolo e impartiendo talleres y charlas, organizando maratones... y a la vez voy descubriendo que mi vocación profesional está relacionada con el teatro y con los viejos.
Así que a un grupo de mayores a los que daba clase de teatro en un centro de día les propuse hacer algo diferente a lo que estaban acostumbrados (ensayar obras tipo sainetes)
En un principio, sin hablarles de Teatro encuentro, simplemente empecé a impartir el taller que muchos habéis hecho (sí, sí, hicieron todos los ejercicios, hasta ese que estás pensando) a la vez que íbamos trabajando mediante dinámicas y cuestionarios la idea de legado colectivo; es decir, aquellas experiencias o aprendizajes que el grupo quiere dejar a las futuras generaciones dado el mundo en guerra en que vivimos.
Con la primera parte se iban adentrando en la filosofía de fondo de Teatro encuentro, iban viendo cómo hay unos claros intereses en que seamos personas solitarias, y con la segunda iban haciendo análisis y cosmovisión sobre los grandes problemas del mundo y lo que es necesario gritar.
Cuando ya en ellos se había generado la angustia (siempre sana) de que “hay que hacer algo” dedicamos un tiempo a ver posibles respuestas. Iniciativa de ellos fue hacer pegatinas, repartir poemas críticos... (algo que me sorprendió enormemente es que frente a estas pequeñas acciones, los jóvenes tendemos a infravalorarlas, en cambio ellos lo veían como algo totalmente revolucionario: TIENEN MUCHO MÁS CLARO QUE NOSOTROS, LOS JÓVENES, LA IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO HECHO EN LA DIRECCIÓN ADECUADA)
En esa misma clase les hice Teatro encuentro con el texto de “Palabras” y quedaron impresionados. “Es lo más hermoso que me ha ocurrido jamás” decía una de ellas; otra de mis alumnas, que sinceramente, no calla ni bajo el agua, estuvo el resto de la clase sin abrir la boca y se fue diciendome “una maravilla”.
Les dije que con lo que habían ido aportando para la construcción del “Legado colectivo” se estaba elaborando un texto creado específicamente para que los viejos hicieran Teatro encuentro a los jóvenes: “Las manos”, de Moisés Mato.
Cuando se lo leí una de ellas me dijo mientras le caía una lágrima “es lo mismo que yo pienso pero en bonito” .

El texto se estrenó dentro del encuentro de verano de la Plataforma A desalambrar representado por Agustina (se hizo simulando que estábamos en un parque y que sólo estaba presente la persona para la que estaba actuando, aunque hubiera más de cincuenta pares de ojos humedecidos por la belleza y la emoción)

Ahora, en octubre, el propósito del grupo es continuar con los ensayos, prepararse para los diálogos, profundizar en los temas de fondo y salir a actuar!!! De momento irán a colegios, parroquias, asociaciones de jóvenes... lugares en los que ya los jóvenes estén “convocados”. Pero sé de primera mano que ya a más de una le pica el gusanillo de hacerlo en los parques, así que ¡quién sabe! a lo mejor, para esta primavera os invitamos a la primera maratón intergeneracional de Teatro encuentro.

Paola Bretones.

martes, 15 de diciembre de 2009

Texto de Segunda fase: Naufragos


NAUFRAGOS

Veo la televisión todos los días.

A la hora de comer con mi familia. Casi siempre vemos el telediario. De vez en cuando comentamos alguna noticia en serio, pero normalmente sólo hablamos para decir lo desagradables que son las imágenes o que cada vez ponen más anuncios.

Sin embargo nunca dejamos de mirarla.

Nos quedamos hipnotizados ante ese presentador que parece hablarte solo a ti, pero que en realidad se está dirigiendo a millones de personas.

Nos quedamos a la deriva, mientras nos metemos en la boca algún pedazo de comida, cada uno pensando en lo suyo y en silencio, siempre en silencio, solo se escucha la televisión.

Hoy me he llevado el mando de mi casa. No me quiero imaginar como se van a poner cuando no lo encuentren…

Seguro que todos lo están buscando como locos, entre los cojines, debajo del sofá, por las habitaciones, seguro que alguno mira hasta en la nevera o algo así.

Nos volvemos locos cuando no lo encontramos ¿Nunca te ha pasado?

Nos entra un agobio, una ansiedad… como si hubiéramos perdido algo realmente importante. Nos ponemos de mala leche, lo pagamos con el primero que pillamos, le atacamos como si la culpa fuese suya. Se pueden llegar a tener verdaderas discusiones por eso.

Y ya ves, solo por no encontrar esto.

¿No será que somos nosotros los que estamos perdidos?

Por eso tengo la esperanza de encontrarme en algún canal que me expliquen lo que está pasando, que me está pasando.Y me sorprendo observando boquiabierto las vidas de otros en cada canal; puedo ser un ricachón con su yate o un africano que acaba de llegar en patera a nuestras costas soñando con una vida mejor.

Pero cuando salgo a la calle y miro a mi alrededor veo aceras levantadas en vez de casas lujosas, el bolsillo vacío en vez de muchos ceros en mi cuenta.

Veo la patera… y pienso que quizás tampoco seamos tan diferentes los unos de los otros.Que no soy el único a la deriva, que estamos todos igual, todos náufragos, huyendo de la soledad mientras soñamos que alguien nos rescata.

Cada uno se aferra a lo que tiene, unos al dinero, otros al mando y otros a…

¿A qué se aferran los que no tienen nada?

Creo que deberíamos dejar de agarrarnos a las cosas y empezar a apoyarnos en las personas, tratar de salvar o dejarnos salvar por otros náufragos…


No voy a devolver el mando, a ver si así empezamos a hablar de algo importante, algo que compartimos todos y dejamos de mirar al frente para mirarnos los unos a los otros y sentir por fin la libertada del rescate.


FIN


Hace unos días nos contaban una experiencia de segunda fase que se había llevado a cabo en Pan Bendito. Hoy publicamos el texto con el que salieron a la calle a dialogar con los vecinos:

Segunda fase: El jarrón roto


Tuve la suerte de poder explorar las posibilidades que Teatro Encuentro ofrece a la hora de trabajar con un grupo de personas determinado. En mi caso, se trataba de un grupo de 11 jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y 19 años, todos ellos hijos de emigrantes latinoamericanos.

Tras varios meses de trabajo, en los que habían llevado a cabo experiencias teatrales corales, afrontamos la etapa final con Teatro Encuentro. Asumieron un mismo texto, el cual partió de sus respuestas a una pregunta: “¿Qué es por lo que estarías dispuesto a jugarte la vida?” Todos contestaron de forma personal e individual. Sin embargo habían coincidido en la respuesta: La familia. Todos ellos habían visto como sus familias se separaban a causa de la emigración. Habían sufrido la soledad que deja una familia rota, y toda su lucha iba dirigida a que su familia siguiera unida a pesar de todo. De esta experiencia habla el nuevo texto titulado: “El jarrón roto”.

Los ensayos con este texto, supusieron un proceso de ruptura para muchos de ellos. A medida que iban integrando técnicamente el texto, también iban conectando con recuerdos dolorosos de sus vidas. Iban descubriendo la verdad del texto. Este fue un punto crucial de todo el trabajo. ¿Cómo hacer para superar ese dolor?La clave para levantar el vuelo, fue descubrir que no estaban solos, que sus compañeros también sufren, que a quién le vayan a representar el texto, probablemente también tendrá una historia de sufrimiento que éste le haga aflorar. Al tomarse Teatro Encuentro como un regalo hacía el otro, con una actitud de servicio hacia los demás, se es capaz de sanar heridas. Fue una decisión personal y libre, la que este grupo de jóvenes tuvo que tomar. La mayoría opto por seguir adelante, otros optaron por apoyar a sus compañeros sin tener por que interpretar el Texto, pero nadie opto por abandonar. Teatro encuentro hizo más fuerte a este grupo.

Se representó de una forma distinta a como se suele hacer Teatro Encuentro. Fue el día de despedida, en el que se invitó a los propios familiares y amigos de este grupo de jóvenes. Se les dividió en pequeños grupos, y las actrices y actores fueron a hacerles Teatro Encuentro. Ver a personas esforzarse por superar miedos y dificultades es una alegría para cualquier educador. Gracias a esta técnica llamada Teatro Encuentro, me fue concedido el privilegio de dar sentido a mi labor como educador.

Alejandro Herranz después de un año entero trabajando con jóvenes distintas técnicas teatrales, lleva a cabo una segunda fase de Teatro encuentro y aquí nos lo cuenta:

jueves, 26 de noviembre de 2009

Un barrio: Teatro encuentro en Pan Bendito



Dentro del programa del curso de profundización del Teatro de la Escucha que realizamos en la Sala Metáforas queriamos hacer una intervención en el propio barrio, queriamos salir al encuentro de

La sala de Teatro Social Metáforas está ubicada desde hace año y medio en el barrio de Pan Bendito, en Carabanchel, un barrio obrero pasado por la fisonomía del realojo, que duerme el sueño del olvido. Un paisaje de enormes edificios naranjas dónde conviven payos y gitanos desde finales de los ochenta, y ahora además uno de cada cinco habitantes es inmigrante. La imagen de Pan Bendito en los medios se proyecta tan sólo cuando los vecinos claman inseguridad, marginación, realojo descontrolado y absentismo escolar. Azotado por la exclusión en forma de paro, droga, infravivienda y control policial, o subyugado al asistencialismo, Pan Bendito es caldo de cultivo de cientos de trabajadores sociales, planes de participación y dinamización vecinal, proyectos sociales espontáneos e improvisados, un barrio que vive a merced del interés de unos cuantos interesados.la gente, para dialogar y saber que es lo que preocupa, cual es la esencia de esta comunidad, que considera la gente que es importante. Para ello hicimos un texto colectivo, partiendo de un análisis del barrio, desde el desconocimiento y un juicio prematuro construimos el texto metafórico,y la realidad nos devolvió una mirada mas honesta y profunda: la soledad de los viejos. La patada en la puerta y la ocupación por necesidad. Los coletazos de la decada de la heroina. Camas calientes que se alquilan entre inmigrantes. Absentismo escolar, pero deseo de aprender. El dolor de la pérdida de los hijos, en centros o cárceles. Evasión a través del alcohol. División y fragmentación.
Pero también nos encontramos, un barrio abierto al diálogo, con ganas de conocernos, con pequeñas muestras cotidianas de solidaridad, un barrio esperanzado en ser protagonista de su propia vida.
Decenas de encuentros en un fin de semana, un diálogo con cada persona, abierto para ser retomado en un re-encuentro, partir de la escucha para comprender que es para ellos lo importante, qué quieren, que necesidades tienen, en que creen, eso es lo que ha supuesto hacer teatro encuentro en Pan Bendito, un diálogo desde lo más esencial, un encuentro entre dos personas, una herramienta al servicio del ser humano.
Ahora seguramente con el conocimiento del barrio las próximas personas que vayan al encuentro lo harán con una apuesta más cercana a la realidad que viven los vecinos de Pan bendito, y tal vez sea el principio de una trasnsformación protagonizada realmente por ellos mismos.


Os invitamos a que leais la primera experiencia de segunda fase de Teatro encuentro que ha sido realizada en Pan Bendito. Así nos la cuentan los actores: